Esta pieza es una máquina tipográfica: una marquesina en capas que se curva como un arco y arrastra palabras en distintas velocidades, niveles y direcciones. Lo que ves no es un texto fijo, sino un flujo: una trama de bandas que se superponen, se empujan y vuelven a ordenarse.
¿Qué hace “olvidar”?
Escribí una frase —algo que quieras soltar, borrar o transformar— y presioná OLVIDAR.
Esa frase entra en el circuito y altera el movimiento: cambia la repetición, el ritmo y el modo en que
las capas se encuentran. No “se elimina” una palabra: se la reubica en un sistema que insiste,
se traba, se despega y vuelve a pasar.
Cómo funciona (en simple):
Cada banda es un “canal” con su propio color, tamaño tipográfico y altura.
El arco global determina la curva del conjunto: 0 lo vuelve recto; valores positivos o negativos
invierten la panza del arco. La dirección y el speed factor determinan hacia dónde y qué tan rápido
corre cada capa. El “nivel” define la profundidad: qué banda queda por encima o por debajo.
Colaborativo:
Los ajustes se guardan en tiempo real. Si abrís el mismo link desde otra computadora o compartís el enlace,
vas a ver la última versión tal como quedó: es una misma “sala” de edición, una misma máquina,
con memoria compartida.
Esto no es un panel de configuración: es el tablero de mando. Una forma de componer con el error, el exceso y la repetición. Una manera de transformar lo que pesa en movimiento.
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