Tres líneas sostienen una frase en fuga. Cada decir deja un resto y lo empuja hacia adelante. Nada se completa: se encadena, se corrige, se pierde. Lo escrito no dura — pero sigue pasando.
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Escribí una palabra y presioná DECIR.
Queda guardada para cualquiera que abra la página.
Acercate a las líneas: se desvían del cursor.
No se tocan: se corrigen en movimiento.